¿Cómo recargo mi coche eléctrico?

¿Que tipos de carga para coche eléctrico existen?

Lo primero que debes saber a la hora de cargar tu coche eléctrico es que existen tres tipos de recarga, en función de la potencia de los cargadores y, por lo tanto, su velocidad: la convencional, la semirrápida y la rápida.

La recarga lenta o convencional es la que utilizamos en nuestras viviendas, la de los enchufes “normales”. La potencia eléctrica es de aproximadamente 3,7 kW, con lo que tardaríamos unas 8 horas en cargar nuestro coche. No obstante, es recomendable el uso de cargadores monofásicos específicos para vehículos eléctricos. El sistema es ideal, por ejemplo, si tienes posibilidad de dejar tu coche cargando toda la noche.

La recarga semirrápida es la que se realiza a través de cargadores con tomas trifásicas, más habituales en empresas, oficinas, parkings públicos, hoteles, supermercados, hospitales… Su potencia es de hasta 22 kW, con lo que el vehículo se cargaría en poco más de una hora.

La recarga rápida es la que encontramos en las electrolineras. Son los llamados súpercargadores, con una potencia mínima de 50kW, capaz de recargar tu coche en 15 minutos, a lo sumo 20.

Ejemplo práctico para entender el tiempo de recarga de un coche eléctrico y su coste

n vehículo de gasolina puede tener un depósito de 30, 50 o 100 litros (por ejemplo). Es evidente que tardamos más en llenar un depósito grande que uno pequeño (por capacidad de litros ), y también tardamos más en llenarlo si lo hacemos gota a gota que con un surtidor de una gasolinera… Y, por supuesto, no nos cuesta lo mismo llenar un depósito de 30 litros que uno de 100 litros.

Pues bien, con un vehículo eléctrico sucede lo mismo. Existen modelos y vehículos con 30, 50, o 100 Kw (por ejemplo) de capacidad de almacenamiento posible en las baterías que tiene instaladas.

Si lo “llenamos” o enchufamos a un cargador de carga rápida, semirrápida, lenta o convencional tardaremos más o menos en llenar o cargar las baterías.

Lo mismo sucede con el coste: llenar una batería grande es más caro que una pequeña. Es evidente.

Simplificando mucho, una fórmula rápida y básica para entenderlo sería la siguiente:

Imaginemos que vamos a cargar un coche con 40 Kw de baterías, como un Renault ZOE o un Nissan LEAF (recordemos que dependiendo de los modelos unos aceptan carga rápida o semi-rápida… pero todos aceptan carga lenta convencional):

Si lo cargamos en carga lenta a 3,7 Kw/h ( imaginando que estuviese totalmente vacío, que nunca es el caso, y lo llenamos) tendríamos que:
Fórmula : 40 Kw / 3,7 Kwh = 10,8 horas
Si los cargamos en carga Semi-rápida (Trifásica) a 22 Kw/h (imaginando de nuevo que estuviese totalmente vacío):
Fórmula : 40 Kw / 22 Kwh = 1,8 horas
Si los cargamos en carga rápida a 400 Kw/h ( una vez más, como si estuviese totalmente vacío):
Fórmula : 40 Kw / 400 Kwh = 6 minutos

¿Cuánto cuesta recargar mi coche eléctrico?

En cuanto al coste, es evidente que saldrás ganando respecto a un coche convencional de combustión, pues cargar tu vehículo eléctrico te costará poco más de un euro cada 100 kilómetros… frente a los 7 euros y pico que gastas, en recorrer la misma distancia, con un diésel.

¿Qué cargador comprar?

A la hora de comprar un cargador, lo ideal es que te dejes asesorar por profesionales como los que trabajamos en Movelco, donde estudiaremos tus necesidades y buscaremos el punto de recarga más apropiado para ti, tanto si eres particular como empresa.

Nosotros te gestionamos todo, te hacemos la instalación, y te ofrecemos nuestro servicio postventa.

Esto es importante ya que existen diferentes cargadores también según el tipo de coche que tengas, que va a determinar también con qué tipo de “enchufe” te puedes conectar.

 

¿Qué mantenimiento necesita un coche eléctrico?

El mantenimiento de un coche eléctrico es un 40% más barato que el de uno de combustión, lo que se explica porque tiene entre 800 y mil componentes menos.

Un coche eléctrico no tiene aceite, ni embrague, caja de cambios, correas o tubo de escape. Lleva menos filtros y menos líquidos. Esto hace que las revisiones periódicas sean mucho más baratas.

Qué revisar y qué no

El coche eléctrico tiene algunos elementos comunes con el de combustión que sí debes revisar, al igual que lo haces con un vehículo tradicional, pero muchos otros que, al no formar parte de su mecánica, no existen y, por tanto, es lo que te ahorrarás.

Igualmente, existen algunos componentes propios de su sistema eléctrico que sí tendrás que someter a mantenimiento, y que no existían en el de combustión.

Para hacerlo más fácil, así los hemos subdividido.

Qué debes revisar: Componentes comunes con el coche de combustión

Para explicarte lo que sí debes revisar, vamos a subdividirlo entre los componentes comunes con los coches de combustión, y los propios del eléctrico.

  • Filtro de aire. En un coche eléctrico, debes cambiar el filtro de aire una vez al año o cada 12.000 kilómetros aproximadamente.
  • Líquido de frenos. El líquido de frenos también es fundamental en el coche eléctrico. Debes cambiarlo cada 40.000-50.000 kilómetros.
  • Líquido de refrigeración. En el caso del vehículo eléctrico, es el encargado de refrigerar las baterías. Debe cambiarse por primera vez a los 170.000 kilómetros y, a partir de ahí, cada 120.000.
  • Pastillas de freno. Las pastillas de freno, en un coche eléctrico, también se desgastan. Sin embargo, lo hacen en menor medida que en los de combustión, gracias al sistema de frenada regenerativa.
  • Neumáticos. Al igual que en los coches de gasolina o diésel, los neumáticos deben cambiarse cuando la banda de rodadura sea inferior a 1,6 mm.

En cuanto a las revisiones propias del coche eléctrico, que no afectan a los de combustión cabe mencionar dos… o casi diríamos que una:

  • Comprobación del estado de las baterías. En los talleres especializados, se comprueban los llamados “calculadores”, para saber el estado de la batería
  • Batería. Realmente, hoy día ya no es necesario cambiarlas, pues están diseñadas para que duren toda la vida del coche, e incluso más.

Qué no tienes que revisar

Por el contrario, estos son sólo algunos de los elementos que afectan a las revisiones periódicas de los vehículos de combustión, de los que te podrás olvidar si tienes un coche eléctrico:

  • Ni aceite del motor ni aceite de caja de cambios. El coche eléctrico no necesita el primero, ya que el motor eléctrico no precisa lubricación, ni del segundo, al no tener caja de cambios.
  • Excepto el ya citado de aire, podrás olvidarte de otros filtros como el de aceite o el de carburante, por razones evidentes.
  • Ni correa de distribución ni correa de accesorios (también llamada del alternador). El coche eléctrico no tiene ninguna de estas dos piezas, que, por cierto, son de las más caras de cambiar. Podrás olvidarte de ellas.

¿Qué ventajas tiene el coche eléctrico?

El coche eléctrico tiene numerosas ventajas económicas, ambientales, y de conducción. Apenas tiene gastos de mantenimiento, su consumo supone poco más de un euro cada 100 kilómetros, tiene beneficios fiscales, aparcarás prácticamente donde quieras, no tendrás límites a la hora de circular por ciudades con restricciones por contaminación, es mucho más cómodo y fácil de conducir, y, además, contribuirás a cuidar el medio ambiente con cero emisiones.

Ahorro, cero emisiones y confort

Son tantas las ventajas de conducir un coche eléctrico que, después de leer todo esto, estamos seguros de que te seducirá la idea de comprarte uno.

Los beneficios son de diferente índole. Aquí hemos optado por dividiros en tres bloques: económicos, éticos y de comodidad.

Ventajas económicas

Si bien es cierto que muchas personas encuentran un obstáculo en el precio del coche eléctrico, está demostrado que, con el ahorro que te supondrá posteriormente respecto a un vehículo de combustión, habrás más que amortizado esa diferencia.

Para que te hagas una idea, si comparamos dos coches similares, uno eléctrico y otro de combustión, como el Renault ZOE y el Renault Clio, en poco más de cuatro años, calculado para una persona que conduzca 25.000 km anuales, habrás amortizado la diferencia. Y eso, sin contar con las ayudas que existen a la compra (Plan Movea, Plan Movalt, etc.), en cuyo caso prácticamente el precio se iguala. Porque, además, los coches eléctricos ya no son tan caros, y cada vez su precio se acerca más al de los vehículos de combustión.

Dentro de las ventajas económicas hay que destacar también las fiscales. No pagarás Impuesto de Matriculación y tendrás hasta un 75% de bonificación en el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (el conocido como “rodaje”, que cobran los Ayuntamientos), dependiendo de la ciudad.

Otra ventaja económica ya citada es la que se refiere al consumo. Tu vehículo eléctrico “consumirá” poco más de un euro de energía, frente a los 5 ó 6 euros de diesel o gasolina de un coche convencional.

En cuanto al mantenimiento, podrás olvidarte de ir al taller a cambiar aceite, correas o embrague, entre otros… En pocas palabras, un coche eléctrico tiene aproximadamente un 90% menos de componentes que uno de combustión. Los frenos y los neumáticos serán, prácticamente, los únicos elementos que tendrás que cambiar con la misma frecuencia que hasta ahora. Por lo demás, sólo tendrás que revisar la batería… ¡a los 170.000 kms por primera vez!

Ni que decir tiene que, precisamente por esa simplificación en sus componentes, los coches eléctricos se averían mucho menos.

Por último, en muchas ciudades te ahorrarás el pago de la ORA, al estar exentos los vehículos de este tipo.

Ventajas éticas

Los coches eléctricos tienen cero emisiones, con lo cual, a la hora de conducir, serás consciente de que estás respetando el planeta.

De cara a las empresas, una flota de vehículos eléctricos refuerza su imagen de Responsabilidad Social Corporativa, al plasmar, de este modo, su compromiso con el medio ambiente.

Además de la contaminación del aire nos referimos también a la acústica, pues no emiten sonido, contribuyendo, de esta forma, a reducir el ruído ambiental que tan insoportable resulta a veces en las ciudades.

Ventajas de comodidad

El coche eléctrico presenta también ventajas que te harán la conducción más confortable.

Para empezar, desde el punto de vista técnico, el carecer de embrague y marchas facilita mucho la conducción, incluso más que un cambio de marchas automático, puesto que no notarás “tirones” ni movimientos bruscos. La aceleración es progresiva.

Incluso algunas marcas están introduciendo en sus coches eléctricos un solo pedal para todo: acelerar, al pisar, frenar al soltarlo.

El motor del coche eléctrico, por otra parte, está considerado como más eficiente que el del vehículo de combustión, lo cual también percibirás a la hora de ponerte al volante.

También conducirás con la seguridad de que no tendrás zonas prohibidas para tu coche por motivos de contaminación. Cada vez más ciudades irán implantando medidas como las ya vigentes en Madrid y Barcelona para restringir el tráfico a causa de los niveles de polución. Sin embargo, con tu coche eléctrico, podrás circular libremente por esas zonas. Igualmente, en las ciudades que cuentan con carril bus o VAO, podrás usarlo con tu coche eléctrico.

Siguiendo con las ciudades, te encontrarás muchos menos problemas a la hora de aparcar, ya que cada vez existen más plazas específicas para coches eléctricos, plazas que, normalmente, están dotadas de cargadores.

¿Cuándo se fabricó el primer coche eléctrico?

El primer coche eléctrico de la historia fue obra del inventor Robert Anderson, un empresario escocés que dotó a un carruaje de una batería no recargable que nutría el motor eléctrico del vehículo, alcanzando los 6 km/h.

Hay dudas sobre la fecha exacta, pero se sabe que fue entre 1832 y 1839, lo que sinifica que el coche eléctrico fue muy anterior al de combustión, que no se inventó hasta 1885.

La creación de Anderson sirvió de base y fue mejorada posteriormente gracias a los hallazgos de los franceses Gaston Plante, en 1865, con la invención de la primera batería recargable; y Camile Faure, quien, en 1881, logró ampliar la capacidad de esas baterías, dando pie a su fabricación a escala mundial

Fue en Francia y en Gran Bretaña donde más popularidad alcanzó en aquellos tiempos el coche eléctrico. Los retos eran el aumento de la velocidad y las mejoras en la batería. Por eso, hay que destacar un hito que tuvo lugar el 29 de abril de 1899, cuando el coche eléctrico bautizado como “La Jamais Contente” rompió la barrera de los 100 km/h, alcanzando los 105,88 km/h. De esta forma, también fue un eléctrico el primer coche en conseguir superar esa velocidad.

Estos años dorados del coche eléctrico tuvieron también su reflejo en Estados Unidos, donde cabe destacar la producción de coches eléctricos por parte de la Detroit Electric Car, empresa en la que, como curiosidad, invirtieron famosos como Thomas Edison –que mejoró las baterías– o el propio Henry Ford.

Con este panorama, a principios del siglo XX había en el mundo 19 fabricantes de coches eléctricos, llegando a acaparar, en 1911, el 90% de las ventas. A partir del año siguiente, con la introducción del motor de arranque en los vehículos de gasolina, por parte de Henry Ford, y el inicio de la producción en serie, comenzó el declive del eléctrico, que en los años 20 prácticamente quedó limitado a las ciudades, incapaz de competir con el de combustión, tres veces más barato y en un momento en que el precio del petróleo era muy bajo.

Pero fue la Primera Guerra Mundial la que propinó la estocada final al coche eléctrico, pues en la contienda el motor de combustión fue imprescindible para la maquinaria de guerra, apostando fuerte la industria por mejoras en estas máquinas, que luego se aplicaron a los coches.

El coche eléctrico cayó en el olvido y no volvió a hablarse de él hasta la primera crisis del petróleo en 1973 y ya, más cerca de nuestros días, el Protocolo de Kioto, a partir del cual el vehículo eléctrico inició su segunda era.

Etiquetas ambientales de la DGT: cuál me corresponde y cómo conseguirla

Con la llegada de 2023 se hizo obligatorio para los ayuntamientos españoles de más de 50.000 habitantes la delimitación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), si bien aun tienen unos meses para ponerlas en marcha. De esta forma en 149 municipios se deberá contar con una etiqueta ambiental para poder circular libremente. En Movelco, os explicamos cuáles son las etiquetas ambientales que marca la DGT y cómo se puede conseguir la que corresponde.

Las etiquetas ambientales de la DGT

Las etiquetas ambientales de la DGT identifican aquellos vehículos en función de su eficiencia energética y su impacto ambiental. La idea es premiar a los que tienen un menor efecto contaminante, si bien con la Ley de Cambio Climático aquellos más contaminantes se verán abocados a amplias restricciones en las grandes urbes españolas.

0 emisiones (Azul):

  • Eléctricos de batería (BEV).
  • Eléctricos de autonomía extendida (REEV).
  • Eléctricos híbridos enchufables (PHEV) con una autonomía de 40 km
  • Vehículos de pila de combustible.

ECO:

  • Enchufables con autonomía inferior a 40 km.
  • Híbridos no enchufables (HEV).
  • Vehículos propulsados por gas natural y gas (GNC y GNL) o gas licuado del petróleo (GLP).

Etiqueta C (verde):

  • Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero de 2006.
  • Turismos y furgonetas ligeras diésel matriculadas a partir de septiembre de 2015.
  • Vehículos de más de 8 plazas y pesados, de gasolina y diésel, matriculados a partir de 2014.

Etiqueta B (amarilla):

  • Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculados a partir de 2001.
  • Turismos y furgonetas ligeras diésel matriculados a partir de 2006.

Los vehículos que no cumplan con ninguno de los puntos anteriores no tendrán derecho a ninguna etiqueta.

Delimitación de las Zonas de Bajas Emisiones

Serán los propios ayuntamientos los que definan las zonas de bajas emisiones. Y, si bien la tendencia se sitúa en prohibir el acceso exclusivamente a los vehículos que no tienen etiqueta, algunos ayuntamientos definen ciertas limitaciones también para los que tienen la etiqueta B o C. Es el caso de Madrid o Vigo donde los vehículos C y B pueden circular pero habrá ciertas zonas en las que solo podrán estacionar en parkings y no en la vía pública.

Por otro lado, y dado que el objetivo es llegar a 2050 con un parque de vehículos sin emisiones directas de dióxido de carbono, es posible que la legislación siga avanzando, definiendo cada vez más restricciones para las etiquetas B y C.

¿Cómo conseguir mi etiqueta?

La DGT tienen habilitada una página en la que consultar qué etiqueta le corresponde a cada vehículo. Dicha consulta es automática y se hace a través del siguiente enlace https://sede.dgt.gob.es/es/vehiculos/distintivo-ambiental/. Además también se puede solicitar esta información por teléfono llamando al 060, presencialmente en las jefaturas y oficinas de Tráfico o a través de la app miDGT.

Existen diferentes opciones para comprar este distintivo como a través de la red de talleres de la Confederación Española de talleres (CETRAA), en el Instituto de Estudios de Automoción (IDEAUTO) o en cualquier oficina de Correos. Además, empresas como Recalvi también están autorizadas por la DGT para expedirlas.